Entre horarios, listados, instrucciones del centro, reuniones de tutores, protocolos y anotaciones, una parte importante del trabajo de tutoría consiste simplemente en encontrar la información que necesitamos en cada momento.
Este curso estoy probando una forma bastante sencilla de organizarlo: crear un proyecto de tutoría en ChatGPT e ir incorporando allí el contexto que voy a necesitar durante el año.
No se trata de que la inteligencia artificial haga el trabajo del tutor. Su utilidad está en reducir tareas mecánicas como buscar información entre documentos, ordenar anotaciones, resumir instrucciones o volver a explicar el mismo contexto cada vez que hacemos una consulta.
Convertir ChatGPT en un espacio de trabajo específico para nuestra tutoría.
Crear un proyecto específico para la tutoría
El primer paso es crear en ChatGPT un proyecto dedicado exclusivamente a la tutoría. Podemos llamarlo, sencillamente, TUTORÍA.
Frente a las conversaciones independientes, un proyecto permite reunir en un mismo espacio los archivos, las instrucciones y los chats relacionados con nuestro grupo. Cuando volvemos otro día, no tenemos que empezar desde cero.
También podemos crear otros espacios de trabajo para tareas que se prolongan durante el curso: una asignatura, la jefatura de departamento, una coordinación o cualquier otro ámbito profesional.
Añadir la información que realmente vamos a utilizar
Podemos empezar incorporando la documentación que consultamos habitualmente. No hace falta preparar materiales especiales para ChatGPT ni subirlo todo el primer día.
Un punto de partida posible
- Horario del grupo.
- Documentación básica de tutoría.
- Cuadrante de tutores y tutoras.
- Instrucciones de las reuniones.
- Protocolos del centro.
- Documentos de consulta frecuente.
Probablemente resulte más práctico comenzar con dos o tres documentos básicos y ampliar el proyecto a medida que descubramos qué información necesitamos tener disponible.
Comprobar que ChatGPT ha entendido los documentos
Este paso es fundamental. Subir un archivo no significa que debamos asumir que se ha interpretado correctamente, especialmente si contiene horarios, tablas, cuadrantes o una estructura compleja.
Explícame cómo interpretas este horario.
«¿Qué asignatura tiene el grupo el lunes a primera hora?»
«¿Qué tienen después del recreo el miércoles?»
Si las respuestas coinciden con el original, tenemos una primera comprobación. Si aparece un error, podemos corregirlo en ese momento. Es preferible dedicar unos minutos a construir un contexto fiable que descubrir semanas después que hemos consultado una interpretación incorrecta.
Para cualquier información importante, el documento oficial debe continuar siendo nuestra referencia.
Resolver dudas cotidianas sin buscar entre documentos
Una vez creado el contexto, podemos hacer preguntas muy concretas. Individualmente son consultas pequeñas; precisamente por eso resulta útil resolverlas en unos segundos.
La ganancia no está en resolver una gran tarea, sino en evitar muchas pequeñas búsquedas a lo largo del curso.
Utilizar ChatGPT también para organizar el trabajo
El proyecto no tiene por qué funcionar únicamente como lugar de consulta. También puede ayudarnos a ordenar la información que se genera durante el curso.
Ordena estas anotaciones de la reunión de tutores y señala qué cuestiones tengo pendientes.
- Resumir instrucciones sobre faltas de asistencia.
- Preparar los asuntos de la próxima sesión de tutoría.
- Organizar notas por temas.
- Distinguir acuerdos, recordatorios y tareas pendientes.
Cuando pensamos en IA aplicada a la docencia solemos imaginar actividades, exámenes o rúbricas. Sin embargo, también puede ser útil en un campo menos llamativo: reducir el trabajo administrativo y organizativo que rodea la práctica docente.
Dejar que el proyecto crezca durante el curso
No necesitamos decidir desde septiembre todo lo que tendrá nuestro proyecto. Podemos empezar con proyecto + horario + documentación básica y añadir después nuevas instrucciones, actas o protocolos cuando realmente vayamos a necesitarlos.
El sistema se construye a partir de nuestras necesidades reales, no al revés. Así evitamos dedicar a configurarlo más tiempo del que posteriormente nos ahorra.
Reduce la fragmentación de la información: permite sustituir «¿dónde estaba aquello?» por «¿qué indicaciones tenemos?».
Una precaución importante: protección de datos
Utilizar ChatGPT en educación no elimina nuestras obligaciones respecto a la protección de datos. Antes de incorporar documentación debemos valorar si contiene información personal, si realmente es necesaria y cuáles son las instrucciones del centro y de la administración educativa.
No incorporar datos personales si no son necesarios para conseguir aquello que queremos hacer.
También debemos recordar que ChatGPT puede interpretar incorrectamente un documento o proporcionar una respuesta errónea. Conviene comprobar inicialmente la documentación incorporada y acudir siempre a la fuente original cuando la información sea relevante.
Empezar con algo pequeño
No hace falta crear un sistema complejo. Podemos probar durante unos días con un proyecto de tutoría, el horario y algún documento que consultemos habitualmente.
Si nos ahorra tiempo, seguimos construyéndolo. Si una información no resulta útil, no la incorporamos. La tecnología debería adaptarse a nuestra forma de trabajar, y no obligarnos a cambiarla para poder utilizarla.
La medida del valor
Menos trabajo que antes, no más
La idea que hay detrás de este ejemplo de IA aplicada a la docencia es sencilla: utilizar ChatGPT para quitarnos pequeñas tareas mecánicas que repetimos continuamente.
Una herramienta digital merece la pena cuando, después de incorporarla, tenemos menos trabajo que antes.